El color de los alimentos, más que un elemento visual. Columna Regaliz, Sección Vida, Siglo 21

Más allá de alimentar, al momento de ingerir alimentos se espera que estos nutran. De manera que la dieta busca ser equilibrada y contribuir a una mejor salud. A sabiendas de que los pigmentos que dan el colorido particular a cada alimento ofrecen un efecto específico para la salud y que agrupan de esta forma las diversas propiedades de acuerdo con su color, se recomienda comer al día por lo menos alimentos de cinco colores para lograr más que satisfacción y bienestar para el organismo.
Por ejemplo, los  alimentos de color anaranjado son ricos en betacarotenos, que son beneficiosos para proteger de los radicales libres producidos por el sol y contribuyen a lograr una piel saludable. Los alimentos rojos tienen un alto contenido de licopeno, que es un potente antioxidante. El color verde es fuente de salud, de vida regenerativa y de crecimiento.
Además del aspecto nutricional, la inclusión de alimentos de distintos tonos contribuye a que el menú sea variado o  atractivo, porque definitivamente la comida entra por los ojos y es así como también el tamaño, formas, texturas y aromas resultan elementos indispensables en cada comida.
El color, la textura o el brillo determinan la composición química y la calidad  sensorial de los productos a adquirir. Se podría afirmar que el color será determinante para inferir la carga nutricional del alimento, e incluso es un aspecto de gran valor comercial.
Otra razón importante a tomar en consideración, es que al tratar de incluir color en la dieta se estará garantizado el incremento del consumo y de variedad de frutas y vegetales.
Así, cuanta más variedad de tonalidades tenga cada plato, sin duda mayor será su aporte nutritivo y asegura que en la dieta se incluyan todos los grupos de alimentos, por lo que al final del día la pregunta podría ser: ¿Cuántos colores comí hoy?

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